Nook Color, un sentido homenaje

Mi Nook Color cumplió 10 años a mi lado, un romance que no pierde vigencia y se retroalimenta cada día.

Allá por el 2011, aprovechando la visita de un amigo a Las Vegas, le encargué el Nook Color de Barnes & Noble. No fue fácil adquirirlo. Tenía previsto realizar la operación directamente en la librería, por razones de Garantía y Seguridad. Pero le pidieron un domicilio legal en la ciudad y como no podía acreditarlo, mi amigo contó que se trataba de un encargo. La respuesta del empleado fue: “no se puede utilizar Nook fuera de los EEUU”. Efectivamente no se lo quisieron vender.

Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿Quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿Qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran”.

André Gide

Por eso, sin bajar los brazos, lo intentó con la página de Ebay local y ahí si que lo único importante era que el crédito de la tarjeta fuera el correcto sin importar de qué lugar del mundo proviniese… Lo retiró de la tienda y santo remedio. Él me relataba sus peripecias por estos “ida y vueltas”, el tiempo se le consumía y yo estaba ansioso como un parturiente. Así que cuando declaró por SMS que la operación estaba terminada, empecé a desear que terminara con su estúpido viaje de una buena vez y me trajera mi encomienda.

Nook color, dudas y tensiones

Unos días después de que el Nook Color llegara a mis manos, mis principales preocupaciones eran dos:

  1. ¿Podría cargar libros de providencia distinta a Barnes & Noble?, ¿y si existe algún driver interno de seguridad que limitara el dispositivo a productos comercializados por ellos y no otros?  
  2. ¿Si el dispositivo no puede ser vendido fuera de los estados unidos, no será que no permite configurarse en el 100% de su capacidad tecnológica como por ejemplo para poder configurar una cuenta de Internet en Argentina?

Si estas sospechas se confirmaban, tendría un aparato inservible de 250 dólares, doloroso para cualquier otra aplicación que no sea la lectura…

Realicé sin inconveniente la primera carga de la batería a 220 voltios con el transformador de voltaje que compone el embalaje de fábrica. Debo aclarar que es necesario contar con un adaptador especial de dos patitas medio complicadas y de un estándar dudoso, pero que al final se consigue en casas de artículos de electricidad. 

Con la batería cargada encendí por primera vez mi Nook Color y fue flechazo. Amor a primera vista. Una señorita comenzó a hablarme en ingles desde un video abierto automáticamente en pantalla, dándome instrucciones del primer viaje por el interior de mi ebook reader.  Pero de inmediato cerré el video y configuré la pantalla de admisión al sistema con mis datos personales, que logré enviar correctamente por Internet vía WiFi.

Tuve que inscribirme como usuario de la librería para recibir todas las semanas información sobre ofertas y lanzamientos.

El ebook reader como revelación

Un minuto después llegó a mi cuenta de email la confirmación de mis datos y a partir de ahí se terminaron mis dudas tecnológicas.  Lo primero que hice fue ver un libro que viene como muestra, jugué un poco con las funciones, todo muy intuitivo y simple, nada que no pudiese comparar con funciones similares en otros dispositivos como Sony o Kindle.

Más tarde me conecté con YouTube y vi un video a pantalla completa sin dificultad, que se cargó virtualmente en pocos segundos y no cabeceó nunca. Intenté comprar un libro por Internet y pude hacer todo el proceso sin problemas, aunque no cerré la compra.

En último lugar me tocaba romper con la segunda preocupación, de modo que cargué la versión digital de mi novela Vestigios, editada en formato epub. Conecté mi flamante Nook Color a mi Notebook mediante puerto USB, se reconoció en instantes el dispositivo externo como un disco extraíble.

La carpeta destinada a materiales propios es “My Files”, dentro de la cual hay otras como “My Books”,  “My Music” o My Games, por ejemplo. Guardé mi novela en “My Books” y funcionó de maravillas. Trabajó todo correctamente, pude cambiar fuentes y tamaños, las vinculaciones del índice a capítulos estaban activados. En síntesis, mis temores resultaron infundados, la inversión valió la pena y ahora disfruto de mi Nook Color con pasión irrefrenable.

Entiendo que haya personas que se resisten a la tecnología aplicada a la lectura. El papel tiene su magia, y un encanto que enamora. Pero el salto al mundo del ebook reader fue para mí un salto a otra dimensión. Con el tiempo tuve que agregarle una tarjeta mini de memoria. Hoy tengo una biblioteca de alrededor de 1000 libros en el dispositivo. Eso sí, no se presta, como la madre, la novia  o la guitarra…

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